Las 10 películas más aburridas de la historia

Nadie sabe muy bien qué hace a una película ser aburrida. Lo que sí está claro es que, cuando ocurre, no hay duda de que lo es y eso forma parte de la historia del cine. Pero de hecho, el concepto de cine aburrido es profundamente subjetivo y varía según las expectativas del espectador. De modo que para algunos es un somnífero insoportable; para otros es una obra maestra de la contemplación. A menudo, este calificativo se le asigna a producciones de ritmo lento, tramas fragmentadas o escasez de diálogos y acción. No obstante, en la última década, la idea parece haberse extendido incluso a los más respetados autores. 

Por lo que producciones como Megalópolis de Francis Ford Coppola o Napoleón de Ridley Scott han sido catalogadas como tediosas. El motivo varía, pero siempre coincide en algunos puntos. Ritmos irregulares, excesiva densidad histórica o falta de un argumento lo suficientemente interesante para capturar la atención. Lo cierto es que aburrirse en una sala de cine o frente a la multipantalla parece un fenómeno cada vez más frecuente. Y uno que comienza a mostrar que el público se ha vuelto más exigente con las obras que desea disfrutar. 

Lo que ha llevado a la eterna pregunta: ¿Qué hace a una película ser tediosa, insoportable o poco atractiva? A veces, es una tormenta perfecta entre varios factores distintos. Desde las fallas de un guion desastroso hasta un insípido apartado visual. Pero otras veces delata nuestra propia incapacidad contemporánea para tolerar el silencio, la introspección y la quietud. Como sea, si para ti la cuestión es un punto para analizar, te dejamos las diez películas más aburridas del cine. De un icónico blockbuster sin pies ni cabeza a una obra de autor que sorprendió por su caos narrativo. Todo para los fanáticos del cine, interesados en el lado más singular del mundo del entretenimiento. 

50 sombras de Grey (2015)

La adaptación del superventas erótico de E. L. James es ampliamente recordada como una de las mayores decepciones cinematográficas de la década. Y el motivo es desconcertante: lo tediosa que resulta la película. Lo más sorprendente es que se trata de la adaptación de un libro conocido por sus extensas y ultradetalladas escenas sexuales. Por lo que la producción prometía trasladar a la pantalla grande la intensa carga erótica que se le atribuía a la historia.

Pero en realidad, el resultado fue un melodrama corporativo carente de vitalidad. Para comenzar, la química entre los protagonistas, Dakota Johnson y Jamie Dornan, era prácticamente inexistente. Lo que convirtió sus interacciones en momentos incómodos y sumamente planos. En lugar de construir una atmósfera de tensión psicológica o sensualidad, la cinta se estancó en diálogos aburridos. Lo peor, en repetitivas escenas sobre contratos de confidencialidad y negociaciones financieras que restaron cualquier atisbo de pasión. Al final, la producción resultó ser tan tediosa como para volverse una burla casi involuntaria al libro original. 

El proyecto de la bruja de Blair (1999)

Este falso documental supuso un hito incuestionable para el cine de terror independiente gracias a su revolucionaria campaña de marketing. Pero su ritmo caótico y repetitivo provocó un profundo aburrimiento en millones de espectadores. La premisa del formato de metraje encontrado prometía una experiencia inmersiva y aterradora. Sin embargo, gran parte de la película se limita a mostrar a tres jóvenes caminando sin rumbo fijo por un bosque monótono. 

Los diálogos improvisados, plagados de gritos repetitivos y quejas constantes sobre la pérdida de un mapa, terminaron por agotar la paciencia del público. Eso, en lugar de construir una tensión legítima. La ausencia casi total de música incidental y el uso de una cámara en mano que provocaron más mareos y cansancio visual que verdadera intriga. Al prescindir de un monstruo explícito o de eventos sobrenaturales visibles, la cinta se apoyó exclusivamente en la sugerencia y en la oscuridad. Lo que terminó por aburrir a buena parte de la audiencia. 

Star Wars: Episodio I - La amenaza fantasma (1999)

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La cinta paralizó las salas de cine de todo el mundo con una de las expectativas más altas de la historia. Solo para sumergir a los fanáticos en un profundo sopor político y burocrático. Todo debido a que George Lucas optó por estructurar la trama alrededor de disputas comerciales, bloqueos impositivos y debates en el Senado de la República. 

Por lo que el desarrollo de la historia se ve constantemente interrumpido por explicaciones pseudocientíficas innecesarias. También, por la introducción de los midiclorianos, que destruyeron la naturaleza espiritual de la Fuerza. Algo que provocó que la cinta pasara más tiempo explicándose a sí misma que mostrando un nuevo escenario de la saga intergaláctica. Para la historia del cine aburrido. 

Brokeback Mountain (2005)

El inconveniente con esta icónica producción fue que el director Ang Lee tiene problemas para equilibrar los dos puntos centrales de la cinta. A saber: el romance prohibido, centro de la trama y sus consecuencias. Todo debido a que la película se toma un tiempo excesivo para retratar el aislamiento y la evolución interna de sus protagonistas. Eso, al retratar casi en un ejercicio de observación silencioso los paisajes de Wyoming como parte esencial de la trama. 

El director prioriza los silencios prolongados, las miradas sostenidas y la atmósfera del entorno por encima de los giros dramáticos. Además, la escasez de diálogos y la repetición de la rutina diaria de vaqueros resultaron monótonas. La cinta avanza de manera pausada a lo largo de varias décadas, pero lo hace mediante transiciones tan sutiles y estáticas que la narrativa parece no moverse. Y aunque tiene momentos extraordinarios, buena parte de la acción parece diluirse en una calma plácida que diluye su tensión. 

Transformers (2007)

¿Te sorprende encontrar esta película en la lista? En realidad, lo que la hace tediosa es justamente lo contrario a lo que usualmente se tiene por aburrido. Dirigida por Michael Bay, representa un tipo de aburrimiento moderno que no nace de la falta de movimiento. Al contrario, se trata de la saturación visual y la monotonía de la acción. La historia de los robots alienígenas se diluye en medio de subtramas militares y chistes adolescentes que alargan la duración de la cinta de manera innecesaria. 

Por si eso no fuera suficiente, los combates entre los Autobots y los Decepticons son un caos. Especialmente, porque están diseñados con un exceso de efectos digitales y cortes de cámara caóticos. Por lo que terminan por perder su impacto emocional a los pocos minutos, volviéndose repetitivos y difíciles de seguir. Tedio absoluto a pesar de la espectacularidad en pantalla. 

El mensajero del futuro (1997)

Este es uno de los descalabros más notorios en la carrera de Kevin Costner, célebre por su alarmante e injustificada duración de casi tres horas. El drama postapocalíptico sigue a un nómada que encuentra un uniforme de cartero y decide restaurar el servicio postal en unos Estados Unidos. Todo mientras el país se encuentra devastado por un conflicto que ocurre fuera de pantalla. 

Pero su épica intención de devolver la esperanza a la población se diluye en tomas idénticas. La premisa, aunque patriótica y ambiciosa, se desarrolla a un ritmo exasperante. Uno en que cada parada del protagonista en los diferentes pueblos se siente idéntica a la anterior. El guion carece de la urgencia necesaria para un entorno distópico, perdiéndose en discursos grandilocuentes y escenas contemplativas que no aportan nada a la trama principal. 

The Artist (2011)

Esta rarísima producción hizo historia al ganar el Óscar a la mejor película, reviviendo el formato del cine mudo y en blanco y negro en pleno siglo XXI. Pero esa misma propuesta estética la distanció del público masivo. La trama rinde homenaje a la transición del cine silente al sonoro a través de la decadencia de una estrella de la época. Sin embargo, prescinde por completo de los diálogos hablados para apoyarse exclusivamente en la música incidental y la gesticulación exagerada de los actores. 

Por lo que la narrativa se vuelve predecible y reiterativa tras la primera media hora. El conflicto central se estanca rápidamente en la melancolía del protagonista. De modo que repite situaciones que ilustran su orgullo herido sin ofrecer una evolución dinámica de los acontecimientos. Una de las películas más aburridas de todos los tiempos. 

Roma (2018)

La aclamada y personal obra del director mexicano Alfonso Cuarón es un claro ejemplo de cómo el cine de autor de alta calidad puede resultar profundamente aburrido. La película es un retrato íntimo y en blanco y negro de la vida de una empleada doméstica en la Ciudad de México de los años setenta. Cuarón utiliza planos secuencia extremadamente largos y tomas panorámicas fijas que registran minuciosamente las tareas cotidianas. Lo que va desde limpiar el patio, lavar la ropa o preparar el desayuno. 

Este enfoque hiperrealista y contemplativo busca capturar la textura de la memoria. Pero despoja a la película de una estructura narrativa tradicional con giros argumentales claros. Durante gran parte de las más de dos horas de duración, parece que no sucede nada relevante para el avance de la historia. Lo que genera una desconexión inevitable en quienes buscan un drama con mayor progresión o conflicto activo. Para dormirse casi sin notarlo. 

Joker: Folie à Deux (2024)

Joker: Folie à Deux

Se convirtió rápidamente en una de las secuelas más polémicas y tediosas de la historia reciente al subvertir las expectativas creadas por su predecesora. En lugar de continuar la caótica y violenta evolución del protagonista en las calles de Gotham, la película da un giro inesperado. Eso, al encerrar a Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) en un bucle judicial y psiquiátrico claustrofóbico. 

El guion se desarrolla casi en su totalidad entre las paredes de la prisión de Arkham y una sala de tribunal. Repitiendo además los mismos traumas y debates de la primera entrega sin aportar absolutamente nada nuevo al desarrollo del personaje. Para empeorar el ritmo, la producción adoptó un formato musical mal ejecutado. Por lo que las constantes interrupciones de canciones clásicas detienen por completo el avance de la trama. Insoportablemente aburrida y olvidable por donde se le mire. 

Megalópolis (2024)

Megalópolis

Este monumental y costoso proyecto de pasión que el legendario director Francis Ford Coppola tardó décadas en financiar y realizar es aburrido a todo nivel. Y de hecho, fue calificado como un delirio pretencioso y letárgico. Ambientada en una versión futurista y decadente de Nueva York inspirada en la Antigua Roma, la cinta es un caos incomprensible. Por lo que intenta abordar temas filosóficos complejos sobre el urbanismo, la utopía y la naturaleza humana. 

Sin embargo, el guion es tan confuso, disperso y carente de cohesión que los personajes deambulan por la pantalla recitando monólogos solemnes shakesperianos. Las transiciones visuales y los efectos digitales resultan extraños y sobrecargados, lo que fragmenta la narrativa en lugar de darle fluidez. A pesar de contar con un elenco estelar liderado por Adam Driver, las actuaciones se perciben descoordinadas debido a la falta de una dirección clara en el tono. Por lo que resulta tan tediosa como para resultar por momentos insoportable. Y candidata a un lugar en esta cinta del cine aburrido. 

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