Tres razones para ver ‘Stuart no consigue salvar el universo’

Stuart no consigue salvar el universo es probablemente la serie que no sabías que necesitabas, pero que amarás. Eso, debido a que este spin-off de la ya clásica The Big Bang Theory no solo es un homenaje para fanáticos del llamado último sitcom. También es una divertidísima revisión del género de ciencia ficción, que explora diversos tropos desde una óptica inusual. Siempre rindiendo homenaje no solo a cientos de películas y relatos de viajes en el tiempo. También, a la idea de que un adorable perdedor bien intencionado, puede salvar el día. 

Creada por Chuck Lorre, Bill Prady y Zak Penn, es de hecho la cuarta serie dentro de la aclamada franquicia. Pero a diferencia del tono cotidiano de la serie original, esta entrega adopta una ambiciosa estructura de acción y aventuras. Por lo que Stuart no consigue salvar el universo, es más que una comedia para hacer reír a carcajadas. Que de hecho lo es y lo logra a través de un brillante humor autoconsciente. Pero también es una producción de género que innova al introducir viajes multiversal y escenarios postapocalípticos en su premisa principal. 

Pero en específico, Stuart no consigue salvar el universo es una extrañísima combinación de historias absurdas con trama audaz y bien construida. En especial, porque la travesía del héroe titular (interpretado de nuevo por Kevin Sussman), llevará a este héroe imprevisible a los lugares más insólitos del cosmos. A la vez que pondera en el sentido de la vida, la importancia de los cómics para sobrevivir y celebra la ciencia ficción. Todo en una travesía que por momentos recuerda a clásicos como Doctor Who y a Guía del autoestopista galáctico. Toda una delicia para amantes de la ciencia ficción que te damos tres razones para ver. 

Una trama compleja que comienza como una historia de redención

Para los fanáticos de The Big Bang Theory, estas serán buenas noticias: la serie comienza de forma semejante al querido clásico. Pero con una vuelta inquietante, la conocida ciudad de Pasadena se encuentra transformada en un peligroso páramo postapocalíptico. Además, infestado de insectos gigantes y caníbales hambrientos. 

La catástrofe se origina cuando Stuart rompe accidentalmente un sofisticado dispositivo cuántico para explorar realidades alternativas. Y como no podía ser de otra forma, se trata de un artefacto creado por Sheldon Cooper (Jim Parsons) y Leonard Hofstadter (Johnny Galecki). Un vínculo que une a ambas series, pero sin abusar de la referencia obvia a la querida y ya finalizada producción. 

Por el contrario, Stuart no consigue salvar el universo rápidamente avanza hacia lugares por completo nuevos. En especial, porque la historia se toma el tiempo de mostrar cómo el colapso tecnológico resultante genera un destructivo Armagedón multiversal. Uno, además, que quiebra la estabilidad de la continuidad del espacio-tiempo. Con la civilización totalmente destruida, la tienda de historietas de Stuart, el Comic Center, se convierte en el kilómetro cero de la fractura dimensional. Ante la magnitud de la crisis, este desdichado y enfermizo comerciante asume la inmensa responsabilidad de reparar el tejido de la realidad.

Un delicioso grupo de personajes

Para intentar detener el colapso absoluto de la existencia, Stuart reúne a un variopinto equipo compuesto por entrañables personajes secundarios de la franquicia original. El grupo de supervivientes incluye a su perspicaz novia Denise (Lauren Lapkus), al excéntrico geólogo Bert Kibbler (Brian Posehn) y al molesto físico cuántico Barry Kripke (John Ross Bowie).  Juntos emprenden un frenético viaje interdimensional con el fin de corregir los desperfectos del experimento fallido.

Algo que les llevará a cruzarse constantemente con extrañas versiones de sí mismos y de viejos amigos en diferentes líneas temporales. Entre los cameos y roles invitados destaca el regreso de Wil Wheaton, Christine Baranski en un rol misterioso. Y hasta inesperadas interpretaciones como la de Kripke erigido en un temible dictador de un universo paralelo.

Lo más interesante de Stuart no consigue salvar el universo, es que, sin abandonar el tono de ciencia ficción, profundiza en sus personajes con inteligencia. Por lo que sus múltiples versiones, se enlazan entre sí para crear una especie de versión cada vez más compleja de la premisa original. Una trampa interesante que hace de la serie una rareza de guion que se beneficia de su capacidad para experimentar.

Mucho humor ‘nerd’ para fanáticos

Para deleite de los fanáticos, Stuart no consigue salvar el universo; conserva el mismo tipo de humor de The Big Bang Theory. Por lo que hay un marcado contraste entre las amenazas de proporciones cósmicas y las discusiones triviales. Además, de las ya conocidas peleas que los protagonistas arrastran de su antigua rutina. 

Los creadores juegan de forma explícita con la ironía de encargar la salvación del cosmos al mayor grupo de frikis sabelotodo de Pasadena. A pesar de poseer conocimientos enciclopédicos sobre los superhéroes y las leyes teóricas del viaje en el tiempo, la torpeza de Stuart es su enemigo. También, sus debilidades mundanas, que entorpecen la misión en cada episodio. Como adelanta el pesimista título de la serie, este equipo disparejo carece de las habilidades reales de un salvador y sus constantes locuras provocan que la tarea resulte un aparatoso fracaso continuo.

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